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Miércoles, 17 Abril 2019 20:51

La economía pensada desde una perspectiva de género

El Conversatorio "Género y economía: Una mirada desde la división sexual del trabajo", tuvo lugar ayer, martes 16, en la Escuela República de Chile, en Paraná. La actividad, organizada por la FCG, contó con la presencia de la Prof. Fernanda Pagura y la Dra. Andrea Delfino, provenientes de la Universidad Nacional del Litoral.
En el inicio de la misma, el Secretario Académico de la Facultad, Prof. Román Scattini, dio la bienvenida a los presentes, agradeció a las disertantes y destacó el espíritu de la charla y la riqueza de trabajar en materia de género.
La jornada giró en torno a una mirada de la economía desde la perspectiva de género, abordada desde la categoría de división sexual del trabajo. Para ello, en primer término se introdujo la noción de "género" como categoría social y se trataron categorías teóricas en clave de epistemología feminista, para poner en revisión a las categorías clásicas de la economía.
En este sentido, Andrea Delfino explicó que hoy en día "se ven dos cuestiones que van de la mano. Hay una desigualdad estructural preexistente en el mercado de trabajo y cada vez que hay una crisis económica estas diferencias impactan particularmente en las situaciones de la mujer. Es un fenómeno particular de la Argentina, donde históricamente las crisis económicas profundizan desigualdades ya existentes. Es por ello que en estos contextos, las inserciones de las mujeres en el mercado de trabajo son cada vez más precarias y más desiguales en remuneración y derechos en relación a los varones".
En la misma línea, las especialistas brindaron datos estadísticos sobre el crecimiento de la desocupación femenina en relación a la masculina. "Esta brecha se disparó mucho más a partir de la crisis del 2008/2009 en adelante y se profundizó desde 2015 con el cambio del patrón de acumulación", añadió Delfino.
Por su parte, Fernanda Pagura puso énfasis en la necesidad de "trabajar en distintas aristas". Sobre ello, agregó: "Ponerlo en agenda para hablarlo es una pata del problema, que se introduzca en las categorías de grado, pregrado y posgrado es otra; pero también hay que trabajarlo en otros espacios y la gran pata faltante son las políticas públicas, ya que desde el ámbito político se puede interpelar al mercado de trabajo en el sector privado".
"Las políticas públicas deben pensarse también en clave de género para poder transformar la realidad laboral de las mujeres", resaltó Pagura, quien sostuvo que "concientizar, problematizar y pensar en perspectiva de género en la formación académica son herramientas que nos pueden llevar al cambio de paradigma".

Consultadas sobre los mayores desafíos, ambas coincidieron en que son necesarios los cambios en el ámbito diario, además de los que se puedan realizar en la educación. Al respecto, Pagura manifestó: "Transversalizar estos temas en lo curricular es importante porque el currículo siempre es un núcleo duro que va a resistir, es paquidérmico y demora en modificarse pero una vez que entra, genera fisuras a nivel de formación . Hay que dar esa batalla. Sin embargo, es igual de necesario modificar las prácticas cotidianas porque los conocimientos pueden decir una cosa pero si por fuera se reproducen prácticas sexistas permanentemente, no alcanza".
En la misma línea, Delfino acotó: "Estamos acostumbrados a pensar que la educación formal transforma todo rápidamente y no es así. La única encuesta de uso del tiempo que se hizo en la Argentina en 2013, muestra que dentro de los sectores que tienen mayores niveles de escolaridad, las desigualdades son más persistentes y fuertes; es decir, necesitamos modificaciones en lo cotidiano además de incluirlo en la educación formal".

Pensando específicamente en materia económica y su enseñanza dentro de las universidades, Fernanda Pagura opinó: "La educación como institución social también es sexista; el sistema de educación formado en la modernidad surge de un contexto de capitalismo liberal patriarcal, por lo que hay múltiples prácticas que todo el tiempo reproducen este sexismo y, como vemos en esta charla, eso ocurre constantemente en la economía". Luego, Andrea Delfino añadió: "El hecho de que la economía no reconozca como trabajo al trabajo doméstico, tiene que ver con eso. Es necesario que alguien haga esas tareas para que el sistema pueda funcionar pero se lo toma como anexo. Esas relaciones inconscientes forman parte de la reproducción sexista y nos llevan a decir desde la Economía que ese tipo de trabajos no son economía".
En otro tramo de la alocución, explicaron: "Hay una acumulación de mujeres y varones diferenciados a niveles de carreras o expectativas, suponiendo que los varones o las mujeres son mejores en tal o cual carrera. Eso también es una práctica sexista de la educación que se reproduce y es necesario revisarla porque genera que haya más matrícula de varones en las ingenierías y más de mujeres en los profesorados. Podemos discutir las categorías epistemológicas pero hay prácticas que son muy estructurantes desde las vivencias y las relaciones sociales que necesitan ser transformadas".
Por último, a modo de reflexión final, manifestaron: "Queda el mundo por construir. No hay un punto de llegada, sino un proceso permanente".

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